El Museo de la Independencia Casa del Florero presenta Viva y representada: la naturaleza en el museo, una exposición temporal que invita a repensar la relación histórica, simbólica y política entre los seres humanos y el entorno natural en Colombia.
A través de obras del siglo XIX y obras contemporáneas de artistas como Alberto Baraya y Laura Paola Herrera, la muestra cuestiona las formas en que la naturaleza ha sido imaginada, representada, explotada y propone otras maneras de relacionarnos con ella desde la gratitud, la memoria crítica y el cuidado.
Palmas de cera, robles, nogales y otras especies que habitan el museo dialogan con pinturas, textiles, láminas botánicas, litografías y objetos históricos revelando la tensión constante entre el mundo natural y su representación idealizada, domesticada y delimitada por los seres humanos.
Puedes leer: El morbo hecho relato, el universo narrativo de Sebastián Camelo
Puedes leer: En Bogotá la lectura y escritura crecen pero persisten brechas de acceso
La exposición explora cómo se han construido los imaginarios nacionales a partir de textiles, ornamentos vegetales y paisajes presentes en obras de artistas como José María Espinosa y Ramón Torres Méndez. A su vez, las láminas de la Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada y la obra “Ornitología Bolivariana” de Alberto Baraya problematizan la visión racionalista que buscó clasificar y explotar la naturaleza pero que también contribuyó al surgimiento de naciones modernas y a forjar un sentido de pertenencia con el territorio.
La muestra incorpora además una mirada crítica con la obra “De otro ciclo alterado” de la artista Laura Paola Herrera, que propone una reflexión entre el cuerpo humano y la naturaleza a partir de la idea del cuerpo como compost.
A través de cinco vasijas de arcilla, la obra plantea una visión esperanzadora sobre la transformación, el retorno a la tierra y la posibilidad de futuros sostenibles basados en la interdependencia entre todas las formas de vida.
El Jardín Nariño, concebido originalmente como un espacio conmemorativo, se resignifica en esta exposición como un lugar de contemplación, cuidado y encuentro con el entorno natural. El recorrido invita a los públicos a detenerse, observar con atención y reconocer que el ser humano no está frente a la naturaleza, sino inmerso en ella.
Con “Viva y representada” el Museo de la Independencia Casa del Florero propone un espacio de reflexión sobre nuestra relación con la naturaleza desde una mirada crítica, sensible y comprometida con su cuidado.
La exposición se inaugura el jueves, 7 de mayo a las 5:00 p.m., y estará abierta de martes a domingo desde las 9:00 a.m. hasta las 5:00 p.m. en el Museo de la Independencia Casa del Florero (Cra. 7 #11-28 Bogotá, D.C).
Podría interesarte: El territorio resiste desde la mirada de Nelson Galindo Cardozo
Foto destacada Cortesía Prensa












Comentarios