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    Durante diez días, el cine colombiano saldrá de las salas convencionales para encontrarse con el campo. Sasaima y Villeta, en Cundinamarca, recibirán del 9 al 18 de septiembre la 11.ª edición del SiembraFest – Festival de Cine Colombiano al Campo, una iniciativa de la Fundación Dialekta que desde hace más de una década convierte plazas, colegios y espacios comunitarios en escenarios para mirar, conversar y reconocerse a través del cine.

    La edición 2026 se desarrolla en el marco del Año Internacional de la Agricultora con la participación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura-FAO como aliada. La apuesta pone el foco sobre las mujeres rurales y su papel en la producción de alimentos, la conservación de los recursos naturales, la transmisión de conocimientos y la transformación de sus comunidades.

    La alianza entre FAO y SiembraFest busca que esas historias encuentren en el cine una plataforma para hacerse visibles y generar conversaciones sobre la ruralidad y los sistemas agroalimentarios.

    «En el Año Internacional de la Mujer Agricultora queremos reconocer el papel fundamental de las mujeres que, desde los territorios rurales, contribuyen a alimentar a sus comunidades, conservar conocimientos y transformar los sistemas agroalimentarios. Esta alianza con SiembraFest nos permite hacerlo a través de la cultura y de historias que conectan con públicos diversosdijo  Agustín Zimmermann, representante de FAO en Colombia.

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    Mujeres que sostienen la vida llegan a la pantalla

    Uno de los ejes de la Selección Oficial 2026 es la sección “Mujeres que sostienen la vida”, integrada por ocho producciones que recorren diferentes territorios y experiencias para mostrar a mujeres que cultivan, cuidan, defienden sus territorios, preservan conocimientos y mantienen vivas memorias colectivas.

    Entre las películas seleccionadas está La Grandiosa, de Viviana Reinoso, que sigue a Concepción Matabanchoy y su relación con el páramo que rodea la laguna de La Cocha, atravesada por décadas de defensa comunitaria de la tierra y el agua.

    También hace parte de la selección En su sombra fértil, de Andrés Dávila, centrada en la chagra de Mercedes Cuatindioy como espacio de cultivo, resistencia y transmisión de saberes.

    Desde Sumapaz y Chingaza llega Paramunas, el alma de la montaña, de Alejandro Calderón, que acompaña a tres mujeres campesinas que lideran acciones frente al cambio climático. A ellas se suma La gallina saraviada, de Ingrid Bonilla Rodríguez, una historia íntima sobre una mujer mayor decidida a preservar el linaje de su última gallina.

    La memoria y la tradición también atraviesan Cayenas Libertarias, de Javier Camilo Aranguren, donde mujeres de los Llanos reinterpretan los cantos de trabajo y cuestionan los lugares tradicionalmente asignados dentro de esta expresión cultural.

    En La Tinaja, de Ernestina Miranda y Mar Ajé, una vasija heredada se convierte en vínculo entre generaciones y en una puerta hacia la memoria, la ancestralidad y la sanación desde la cosmovisión palenquera. La selección incluye además Pasta Negra, de Jorge Thielen Armand y Victorias y Glorias: Relatos de Campeonas.

    “Llevamos más de una década acercando el cine colombiano a comunidades rurales y construyendo, desde los territorios, una mirada propia sobre el campo y sus transformaciones. Ese encuentro de experiencias nos permite darle mayor profundidad a ‘Mujeres que sostienen la vida’ y conectar las historias que llegan a la pantalla con asuntos que atraviesan de manera concreta la vida rural del país.”  agregó Mauricio Pulido Riaño, director de la Fundación Dialekta y SiembraFest.

    Una pantalla para hablar del territorio

    La participación de FAO Colombia amplía esta conversación con la presentación del documental El tiempo de las mujeres transforma el territorio, realizado por el colombiano William Ospina Ramírez y producido por FAO.

    Esta, reúne historias de mujeres de diferentes regiones del país para mostrar cómo la innovación y la tecnología pueden contribuir a disminuir la carga de cuidado y del trabajo doméstico no remunerado que recae especialmente sobre las mujeres campesinas.

    El campo también se convierte en sala de cine

    Durante el festival, plazas, instituciones educativas, escenarios comunitarios y otros lugares de Sasaima y Villeta se convertirán en salas abiertas para encontrarse con el cine colombiano. La propuesta entiende el campo no solamente como paisaje o escenario, sino como territorio de conocimiento, creación, memoria, trabajo y transformación. 

    Del 9 al 18 de septiembre, Sasaima y Villeta tendrán cine colombiano a cielo abierto y sobre todo, una oportunidad para mirar de frente las historias de las mujeres que mantienen viva la ruralidad del país. Consulta la programación completa aquí.

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