0

    Hay escritores que cuentan historias para explicar el mundo. Otros prefieren abrirle grietas, entrar por ellas y descubrir qué se esconde al otro lado. Andrés Felipe Cardona Moreno parece encontrar en la literatura esa posibilidad: la de construir universos donde lo cotidiano deja de ser suficiente y la imaginación se convierte en otra forma de buscar la verdad. Nacido en Andes, Antioquia, en 1995, Cardona comenzó a escribir desde los quince años.

    Aquella afición, nacida quizá como un simple gusto, fue adquiriendo nuevos sentidos hasta convertirse en un oficio y una vocación que hoy también se expresa en su labor como docente de Lengua Castellana, Literatura y Lectura Crítica. Su trayectoria incluye publicaciones poéticas, participación en antologías de relatos y novelas como El hambre de la esposa del intendente, escrita por él,  junto al incondicional apoyo de Yolima Acevedo, y El enemigo, obra con la que obtuvo el Premio Nacional de Novela Breve en 2025.

    Pero hay algo más interesante que enumerar sus publicaciones: preguntarse qué sucede cuando un escritor decide no obedecer del todo las leyes de la realidad. En la escritura de Cardona, según la exploración de su propuesta narrativa, lo alegórico, lo simbólico y lo fantástico pueden convertirse en puertas hacia otras maneras de comprender la existencia. No se trata simplemente de introducir elementos extraños en escenarios reconocibles, ni de confundir lo real con lo imposible por el placer de sorprender.

    El desafío está en construir un mundo propio, con sus reglas, sus sombras y sus preguntas; un territorio donde la ficción no escape necesariamente de la realidad, sino que encuentre otras formas de interrogarla. De igual manera, convertir con su pluma y mano, un escenario existente en un elemento del naturalismo y me atrevería a decir del realismo sin recaer en las variaciones del cliché propio del siglo XX sino con una estética profunda, nueva y fresca.

    Puedes leer: Manrique nos cuenta pone a las mujeres creadoras de la Comuna 3 frente a la cámara

    La imaginación, los símbolos y los territorios insólitos del universo literario cobran vida con Andrés. Foto: Cortesía Autor

    Podría interesarte: Yoko Takahashi por primera vez en Colombia

    La imaginación como una forma de conocimiento

    Su apuesta permite pensar en una narrativa que va más allá de la etiqueta del realismo. La ficción narrativa no tiene por qué funcionar como adorno ni lo insólito como espectáculo. También pueden ser una herramienta  para mirar de frente aquello que la realidad, por sí sola, no siempre consigue expresar. Un símbolo puede decir lo que un discurso explica con dificultad.

    Un escenario imposible puede revelar verdades demasiado cercanas para reconocerlas a simple vista. Ahí reside una de las posibilidades más sugestivas de su escritura: hacer de la imaginación un espacio de pensamiento. Porque inventar también es una manera de cuestionar, y crear mundos ajenos al nuestro puede terminar diciéndonos mucho más sobre el que habitamos.

    Esa búsqueda tiene un eco particular en su trabajo como docente. Quien enseña lengua castellana y lectura crítica no solo transmite herramientas para interpretar textos; también puede despertar en otros el deseo de escribir, de hacerse preguntas y de desconfiar de las respuestas fáciles. En ese sentido, promover el gusto por la lectura y la escritura supone abrir una puerta hacia el pensamiento propio, hacia esa búsqueda de la verdad que nunca termina de resolverse en una sola página.

    Tal vez escribir desde los quince años haya sido para Andrés Cardona, una forma de aprender a mirar de otro modo. Lo cierto es que su recorrido invita a pensar en la literatura como un lugar donde las fronteras se vuelven porosas y la imaginación deja de ser un simple refugio para convertirse en una forma de conocimiento.

    Al final, una voz literaria encuentra su diferencia no solo en las historias que cuenta, sino en la manera de alterar nuestra mirada después de leerlas. Y ese es uno de los desafíos más hondos de la ficción: llevarnos a lugares que no existen para devolvernos, con nuevas preguntas, al mundo real, como siempre los invito a conocer en la narrativa de Andrés Cardona y a sumergirse en un mundo inimaginable.

    Puedes leer también: Itala Abiantun convierte la imaginación en historias que dejan huella

    Foto destacada cortesía autor.

    Mónica Rodríguez
    Magíster en Creación Literaria

    Manrique nos cuenta pone a las mujeres creadoras de la Comuna 3 frente a la cámara

    Anterior artículo

    También te puede interesar

    Comentarios

    Deja una respuesta

    Más en Lectores