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    En las antiguas casas de La Candelaria, colaboradores y vigilantes del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural – IDPC, han compartido sus experiencias donde han escuchado susurros al oído y avistamiento de presencias inexplicables. 

    Sus testimonios se encuentran con leyendas que llevan décadas recorriendo por Bogotá: un abogado que regresa después de su fusilamiento, una calle empedrada por el diablo y una mula cuyos cascos anuncian una aparición. Historias que más allá del misterio, forman parte de la memoria oral de la ciudad, como lo explora el investigador Gabriel Eljaiek-Rodríguez en su estudio Fantasmagorías bogotanas: invención y producción de fantasmas en la Candelaria, publicado en 2019.

    En inmuebles como la Casa Genoveva, la Casa Pardo, la Casa de los Siete Balcones y la Casa Sámano, personas que trabajan o han trabajado allí relatan experiencias difíciles de explicar. Algunos aseguran haber escuchado voces o susurros sin encontrar a nadie cerca; otros cuentan haber visto figuras que desaparecen en los corredores.

    Las experiencias también se extienden a las Casas Gemelas del IDPC, ubicadas en la carrera 9, entre las calles 8 y 9. Allí, trabajadores han contado que escucharon sonidos extraños y susurros, e incluso afirman haber visto lo que podría ser un fantasma. Estos testimonios se suman al misterio de dos inmuebles cuyo valor arquitectónico ha sido recuperado mediante un proceso de restauración documentado por el propio instituto en 2015.

    Cada relato tiene sus particularidades, pero todos comparten algo: ocurren en espacios donde la historia se percibe en los muros, las escaleras y los rincones que han atravesado generaciones. ¿Cuánto hay en estas experiencias de percepción, imaginación o tradición compartida? La respuesta sigue abierta.

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    Imagen de referencia. Cortesía: IDPC

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    La calle y el diablo

    Entre las historias populares de La Candelaria se encuentra la de la Calle del Fantasma, asociada a un tramo de la carrera primera, entre las calles 9 y 10. La periodista Valeria Herrera Oliveros, en un relato publicado por Bacánika en 2025, recoge la historia de Alex Mogollón, un ingeniero que habría hecho un pacto con el diablo para empedrar una calle en un plazo imposible: seis meses y seis días.

    La obra habría quedado casi terminada, pero faltó una piedra. Desde entonces, cuenta la leyenda, una figura misteriosa aparece por las noches, agachada sobre el empedrado, como si todavía buscara completar el trabajo.

    La historia muestra cómo las calles antiguas se convierten en escenarios de relatos que pasan de una generación a otra. A veces, basta una esquina silenciosa o una piedra fuera de lugar para que la imaginación encuentre dónde quedarse.

    El abogado que no habría abandonado la plaza

    Una de las leyendas más conocidas de Bogotá tiene como protagonista a José Raimundo Russi, abogado recordado por defender a personas de sectores populares. En 1851 fue acusado de participar en el asesinato de Manuel Ferro y ejecutado en la Plaza Mayor, hoy Plaza de Bolívar.

    La historia de Russi y su supuesta aparición nocturna forma parte de los relatos que ha recogido la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte en su publicación Los fantasmas del sector de La Candelaria. También ha sido estudiada por Eljaiek-Rodríguez, quien explora cómo la memoria de personajes históricos se transforma en narraciones fantasmales.

    Con el paso del tiempo, la historia judicial se mezcló con la leyenda. Hay quienes cuentan que, durante la noche, la figura de Russi recorre los alrededores de la plaza, envuelta en una capa azul, como si aún buscara justicia. Su supuesta aparición hace parte del imaginario bogotano, alimentado por la memoria de un personaje cuya vida y muerte dejaron huella en la ciudad.

    Una casaca verde y presencias en los corredores

    Otras narraciones hablan de una misteriosa casaca verde, vinculada a golpes y ruidos que parecen provenir de lugares vacíos. En su investigación sobre los fantasmas bogotanos, Eljaiek-Rodríguez recupera la historia de un hombre vestido de verde que habría sido visto por el escritor Ángel Cuervo a finales del siglo XIX. Según el relato, la figura subió unas escaleras, golpeó tres veces una pared y desapareció sin decir palabra.

    La historiadora Elisa Mújica también se acercó a las memorias de las casas antiguas en su libro Las casas que hablan, publicado en 1994. En estos espacios, las historias no se limitan a lo que cuentan los documentos: también sobreviven en las voces de quienes los habitaron y en los relatos que el tiempo va transformando.

    A estas narraciones se suman las de Filomena, una lavandera cuya aparición se asocia con una pena que no termina, y la Mula Herrada, cuyos cascos y chispas anunciarían su paso por las calles empedradas. Son relatos que Eljaiek-Rodríguez también aborda al explorar la tradición fantasmal de La Candelaria.

    Como sucede con muchas historias de tradición oral, las versiones cambian según quien las cuente. En ocasiones, los detalles se transforman y los lugares asociados a cada relato varían, pero el misterio permanece como parte de la identidad narrativa del Centro Histórico.

    El virrey y el niño del palomar

    La Casa Sámano, ubicada en la carrera 4 No. 10-18, también está rodeada de historias. El inmueble se asocia con Juan de Sámano, último virrey español de la Nueva Granada, quien huyó tras la derrota realista en la batalla de Boyacá, en 1819. A su figura se le atribuyen relatos de apariciones, aunque no existe evidencia que confirme estos sucesos.

    En las cercanías, el Palomar del Príncipe también aparece en las narraciones populares. En una crónica titulada Los 8 fantasmas de la Candelaria, publicada por El Espectador en 2012, se recogen historias de apariciones asociadas con este sector. Entre ellas está la de un niño rubio que alimenta a las palomas y cuya presencia algunos describen como inexplicable.

    ¿Quién era aquel niño? ¿Por qué su imagen permanece en la memoria de quienes cuentan la historia? Como ocurre con muchas leyendas, las respuestas se pierden entre las distintas versiones, mientras el relato continúa pasando de voz en voz.

    Cuando una casa se convierte en leyenda

    Los relatos sobre apariciones no son nuevos en Bogotá. En 2018, el Archivo de Bogotá publicó una crónica sobre una supuesta casa embrujada que despertó curiosidad en 1912. El inmueble, ubicado en la carrera 5 No. 255, estaba rodeado de rumores sobre un tesoro escondido, dos frailes capuchinos, ruidos de cadenas y luces extrañas.

    La historia llegó incluso a los registros oficiales de la ciudad, a raíz de un contrato de arrendamiento relacionado con la búsqueda del supuesto tesoro. Los documentos permiten seguir el rastro de aquella creencia, aunque no demuestran que las apariciones descritas fueran reales.

    Este tipo de historias revelan cómo los espacios antiguos despiertan curiosidad y cómo, con el paso de los años, los hechos, las creencias y la imaginación se entrelazan. Las casas patrimoniales no solo conservan materiales y formas arquitectónicas: también reúnen recuerdos, anécdotas y relatos que sus habitantes transmiten de manera oral.

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    El patrimonio también se cuenta en susurros

    Las leyendas de La Candelaria no necesitan comprobar la existencia de fantasmas para tener valor como relatos culturales. Son parte de la manera en que las personas interpretan su entorno, construyen vínculos con los lugares y mantienen viva la memoria colectiva.

    Escuchar a quienes han trabajado en estas casas, conocer las narraciones que circulan entre sus muros y contrastarlas con los registros históricos permite acercarse al patrimonio desde otra perspectiva: la de las experiencias y relatos que acompañan a los edificios a lo largo del tiempo.

    En La Candelaria, cada fachada guarda huellas de otras épocas, basta con detenerse un momento y escuchar. Porque algunas historias no están escritas en los archivos: siguen pasando de voz en voz, entre la memoria, la imaginación y el misterio.

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    Imagen  destacada e información . Cortesía: IDPC

    Imagen de referencia. Cortesía: IDPC

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