Con Degodify, THY METHOD irrumpe en la escena del metal progresivo con una propuesta que trasciende lo musical para situarse en el terreno del pensamiento crítico. El álbum debut se construye como un ejercicio de introspección y cuestionamiento de los sistemas simbólicos que, desde la religión, la familia, la economía o la cultura, moldean la conducta individual desde la infancia. Sin negar la espiritualidad, el proyecto plantea la necesidad de recuperar la autonomía del pensamiento y asumir una responsabilidad ética personal frente a la libertad.
El concepto del disco gira en torno a la ruptura con los dogmas presentados como verdades incuestionables. En ese sentido, Degodify propone una desacralización consciente que no busca el vacío, sino la reconstrucción del sentido desde la experiencia humana. Esta narrativa se articula con una exploración sonora propia del metal progresivo moderno, en la que confluyen estructuras complejas, cambios dinámicos y atmósferas densas. Influencias como Dream Theater, Opeth, Symphony X, Tesseract, Haken, Jinjer, Meshuggah y Gojira aparecen de forma orgánica, siempre al servicio del concepto.
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El álbum se compone de siete piezas que funcionan como capítulos de un mismo relato. Martyr aborda la relación entre fe, abuso y sacrificio impuesto, a través de la historia de una mujer cuya espiritualidad se convierte en condena. Divinely a Machine traslada la crítica al ámbito de la productividad y el trabajo como mandato moral, representado por un predicador mecanizado que encarna la obediencia y la eficiencia forzada.
El recorrido continúa con Megalomaniac, una reflexión sobre el poder heredado y su legitimación social; A Love Story, que examina las relaciones afectivas transformadas en sistemas de dominación; Buried Man, centrada en la ruptura con la fe y los modelos de vida impuestos; y Cerberus, una aproximación psicológica a la violencia intrafamiliar y las dinámicas de control emocional. La pieza homónima, Degodify, actúa como eje articulador del disco, sintetizando el momento de quiebre entre la culpa impuesta y la emancipación interior.
Para Nicolás Restrepo, líder de la propuesta musical “al liberarnos podemos desarrollar y evolucionar con nuestras capacidades y aptitudes, pero siempre manteniendo un marco ético que evite que dentro de esa libertad transgredamos la individualidad de los demás”. Una postura define el espíritu del álbum, donde la crítica se plantea como un camino de construcción y no como una negación absoluta.
Degodify fue grabado y masterizado por Nicolás Sadovnik, y producido junto a Restrepo en El Búnker Estudios, en Bogotá. El disco cuenta con las voces de Fabián Rivas y la batería de Mauricio Manrique. La identidad visual, desarrollada por Adalberto Camperos (Electrobudista), refuerza el concepto a través de imágenes que evocan vigilancia, control y el colapso simbólico de las estructuras tradicionales, consolidando una obra coherente tanto en lo sonoro como en lo visual.
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Foto destacada Cortesía Prensa Rugidos Disidentes















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