Durante años, Diana Socha recorrió la Feria Internacional del Libro de Bogotá como una lectora apasionada. Compraba libros, asistía a conferencias y escuchaba a las autoras y autores que admiraba. La FILBo se convirtió en un ritual que compartía especialmente con su hijo mayor, con quien reservaba un día para recorrer juntos la feria desde que era pequeño. Sin embargo, este 2026 la experiencia fue distinta: pasó de caminar entre el público a participar como escritora, panelista y moderadora en distintos espacios literarios. “Fue súper emocionante saber que iba a participar”, afirmó Diana, quien aseguró sentirse feliz de vivir la feria ahora “como una protagonista”.
Uno de los momentos más importantes de su participación fue la presentación de Diario Amor Propio en el stand de la Universidad Nacional. El proyecto, realizado junto a Julieta Garzón Herrera, Andrea Herrera y María José Valero, reúne historias y preguntas alrededor de la menstruación, las emociones y el crecimiento personal. Diana participó escribiendo tres cuentos para este libro y describió esta experiencia como el resultado de “un trabajo fuerte durante un año” que finalmente encontró en la FILBo el escenario perfecto para ser compartido.
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La escritora también hizo parte del lanzamiento de Miradas Anfibias: ficciones con Orlando Fals Borda, publicado por la Editorial de la Universidad Nacional de Colombia como homenaje al sociólogo Orlando Fals Borda desde la ficción. El proyecto, liderado por Roberto Rubiano junto a la Facultad de Artes y la Editorial UNAL, reunió cuentos, ensayo y cómic construidos colectivamente. Diana participó con el relato María Cristina y Orlando, compartiendo publicación con escritores como Camila Hincapié, Juan Rodríguez, Miguel Castillo, Luis Betancourt, Tania Sanabria y Clara Llano.
Otro de los espacios que marcaron su paso por la FILBo 2026 fue el conversatorio La herencia de la ausencia, junto a Paola Londoño, Julián Salcedo y Luis Izquierdo. Allí dialogaron sobre la memoria, las pérdidas, el silencio, la familia y los afectos presentes en sus novelas. Después de leer las obras de los tres autores, Diana encontró conexiones entre estas historias y Fuimos Extraña, especialmente en temas relacionados con las ausencias familiares y las emociones que atraviesan sus personajes. “Fue un encuentro sobre lo que se calla, lo que se hereda y lo que la literatura nos ayuda a nombrar”, expresó.
Además participó en el conversatorio Escribir siendo mujer: oficio, mirada y resistencia, realizado en el auditorio María Mercedes Carranza junto a escritoras de Calixta Editores. Allí hablaron sobre las dificultades que enfrentan muchas mujeres para ser escuchadas en distintos espacios y sobre la importancia de escribir para sanar, dejar memoria y narrar experiencias propias. Diana destacó que gracias al trabajo de muchas mujeres y al feminismo, actualmente existen más espacios para visibilizar la escritura femenina y abrir camino a nuevas autoras.
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Aunque hoy disfruta compartir sus textos con los lectores, Diana confesó que publicar sigue siendo un acto vulnerable, porque gran parte de lo que escribe nace de emociones, experiencias personales y críticas frente a situaciones con las que no está de acuerdo. “Todo lo que escribo es cómo me siento y cómo veo la realidad”, comentó. Sin embargo, aseguró que con el tiempo dejó atrás el miedo a ser leída y ahora disfruta conectar con otras personas desde la honestidad de sus palabras.
Esa misma sensibilidad también se refleja en su trabajo como docente. Para Diana, enseñar escritura significa transmitir no solo conocimiento, sino también amor por la literatura y por las historias que construyen los estudiantes. Después de más de quince años en la docencia universitaria, asegura sentirse plena cuando enseña materias relacionadas con escritura y redacción, porque son temas que ama, practica constantemente y desde los cuales puede compartir experiencias más allá de lo académico.
Después de vivir una FILBo distinta, ahora desde el escenario y no desde el público, Diana Socha resume esta experiencia con una emoción clara: orgullo. “La Diana de hace algunos años nunca imaginó haber hecho tantas cosas relacionadas con la lectura, la escritura y la enseñanza”, afirmó. La FILBo 2026 no solo representó una serie de participaciones literarias en su trayectoria, sino también la confirmación de que la escritura y la docencia continúan siendo los espacios desde donde construye memoria, comparte emociones y deja huella en quienes la leen y la escuchan.
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Foto destacada Cortesía DianaSochacuenta















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