Resiliencia es la obra escultórica monumental del artista antioqueño Camilo Acosta, ganadora en la categoría Obra en Espacio Público del VIII Salón BAT de Arte Popular: Colombia, diversidad cultural y natural. La instalación que representa un Hipopótamo, se encuentra desde este jueves 21 de mayo, instalado en el pasaje Murillo Toro, en pleno centro histórico de Bogotá, como una apuesta por revitalizar el espacio público desde el arte, fortalecer el encuentro ciudadano y resignificar uno de los corredores emblemáticos del centro de la ciudad a través de la cultura y la apropiación colectiva.
La escultura elaborada en alambre recocido sobre estructura metálica, representa un hipopótamo de gran formato acompañado por una figura humana y un ave. A través de esta escena simbólica, la obra propone una reflexión sobre el país, sus tensiones históricas, sociales y ambientales, así como sobre la capacidad de resistencia y transformación de las comunidades.
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Antes de llegar al pasaje Murillo Toro, Resiliencia permaneció en exhibición en el jardín exterior del Museo Nacional de Colombia, donde se convirtió en un punto de encuentro para visitantes, turistas y familias.
“Instalar Resiliencia en el pasaje Murillo Toro es una muestra del compromiso y la convicción de la Alcaldía Mayor de Bogotá y sus entidades con la recuperación y resignificación del espacio público y, al mismo tiempo, un gesto simbólico sobre la capacidad que tiene el centro de Bogotá de transformarse desde la cultura, el encuentro ciudadano y el arte popular”, afirmó Blanca Andrea Sánchez Duarte, directora general de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño – FUGA.
Para Ana María Delgado Botero, directora de la Fundación BAT Colombia, la llegada de Resiliencia al espacio público representa una oportunidad para acercar el arte a la ciudadanía y fortalecer el diálogo cultural en la ciudad:
“Esta obra demuestra cómo el arte popular tiene la capacidad de transformar el espacio público y generar conversaciones necesarias sobre el país que somos. Resiliencia logró conectar con las personas desde el Museo Nacional y ahora continuará ese diálogo en las calles de Bogotá, acercando el arte a la vida cotidiana de miles de ciudadanos”
Sobre Resiliencia
Camilo Acosta resignifica este animal desde el arte popular y lo convierte en una metáfora del país y de sus complejidades. “Colombia es tan diversa que hasta hipopótamos hay”, dijo el artista, quien toma esta figura, invasora, pesada y resistente, como símbolo de aquello que Colombia ha tenido que contener, transformar y resignificar.
La figura humana que reposa sobre el animal, representa la fuerza de las comunidades para sostenerse y avanzar incluso en medio de la dificultad, mientras que el ave introduce una presencia liviana y esperanzadora. Así Resiliencia construye una escena de contrastes entre carga y movimiento, conflicto y posibilidad, memoria y futuro.
Resiliencia permanecerá instalada durante dos años, permitiendo que peatones, visitantes y comunidades del sector se encuentren con el arte popular en su recorrido cotidiano.
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Foto destacada Prensa FUGA












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